Residencia Geriátrica – Capital Federal, Argentina

Coordinador: Ariel Blanco
Lugar: Residencia Geriátrica – Capital Federal, Argentina

Nos cuenta Nicolas Bianchi
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Cuando Ariel, el coordinador, me comentó sobre leer cuentos en geriátricos. hospitales, etc, pensé que iba a ser una tarea fácil, como simplemente leer el cuento a un niño para que luego pueda dormir tranquilo. Por eso acepté con muchisimas ganas y felicidad asistir al geriátrico para pasar un sabado con los abuelos leyendo cuentos. Entré y recibí unos abrazos de amor y companía incomparables.  Al pasar del tiempo, a medida que leia el cuento, noté que solo el 30% de ellos nos escuchaba y que el resto ya no oía practicamente. Frené por un minuto la charla, lo miré a Ariel para ver que hacíamos, si continuabamos o no leyendo ya que el 70% no nos escuchaba. Él me recomendó seguir y me dijo : “despues te explico”. Por eso, confiado, seguí leyendo hasta el final, y notaba que cada vez las abuelas y abuelos se arrimaban más. Al final del texto, quisimos sacar conclusiones con ellos sobre la lectura, pero la participación fué muy poca. Hasta ese momento pensabamos que habiamos fracasado, por ende nos retirabamos silbando bajito y con algo de verguenza.

Ese fué el momento donde al retirarnos empezaron los abrazos y los pedidos casi a las lagrimas de que volviesemos al día siguiente. Ahí comprendí que la lectura era un simple medio para llegar a acompañarlos, a no dejarlos solos, a ser sus “nietos”. En sintesis, comprendí lo que me habia dicho Ariel (“seguí, seguí leyendo”), ya que la intención final era, sin ir más lejos, SUMAR SONRISAS.

Algunas imágenes de la experiencia:

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